Mamá Voladora en Shanghai

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Llevaba tiempo queriendo hacer un viaje con la familia al completo así que este año la única forma de poder hacerlo era volando a Shanghai donde viven mi hermana y mi cuñado.

Mercado de Tian Zi Fang

Me encanta viajar, conocer lugares y culturas diferentes, pero reconozco que Shanghai no se encontraba en mi top 10 de viajes pendientes.

Volar tantas horas y además con un niño de tres años no era santo de mi devoción, pero tengo que deciros que se portó genial. Eso sí, cargué con el mega-kit de entretenimiento del cual saco poca cosa. ¡Estos niños son imprevisibles!

Normalmente me preparo los viajes antes de llegar al lugar de destino. Las cosas que ver, dónde comer, etc, pero esta vez con eso de que allí nos esperaban unos perfectos anfitriones decidí dejarme llevar. Otra ventaja fue que pudimos conocer mucho mejor la cultura china ya que nosotros poca interactuación pudimos tener con los locales. ¡No hablan ni papa de inglés!

Concesión francesa

En China gobierna un partido comunista y como en cualquier país comunista hay un control absoluto de todo, con cámaras por cada rincón y muchas restricciones. También tienen capado Internet. Eso sí, es una ciudad muy segura y limpia. A pesar de que haya zonas tan grises que te de la impresión de  todo lo contrario. El tema de la contaminación es tema aparte.

En el aspecto económico reina un sistema capitalista. ¡Consumo a punta pala! Es una ciudad con mucho dinero y eso se refleja en la cantidad de centros comerciales con firmas de lujo que hay. ¡Vamos que los Maserati y los Ferrari parecen que los regalan!

Otra cosa en la que están bastante más avanzados que nosotros es el tema de los pagos con el móvil. Con la app de “WeChat” lo hacen absolutamente todo. Pueden pagar directamente con la tarjeta que llevas incorporada en la app o escaneando algún código QR.  Eso sí, tiene que ser una tarjeta con una cuenta bancaria China asociada. Es decir, que si vais a ir de turistas será necesario que llevéis efectivo, raro fue el sitio en el que nos aceparon nuestras tarjetas.

Tienen algunas costumbres muy chocantes para nosotros como escupir y eructar delante de cualquier persona.  Así me recibió un chino al que tuve que acompañar para que revisaran mi pasaporte. ¡Os podéis imaginar mi cara!

A la ciudad de Shanghai le dedicamos 4 días completos, otro día estuvimos en Disney Shaghai y otros dos en Hangzou, en una zona de Parque Natural alejados de la gran ciudad.

Hangzhou

A Hangzhou fuimos en tren. Si vais a viajar por China, desde luego os recomiendo que os vayáis con tiempo a los sitios, porque entre los desplazamientos y las señalizaciones en inglés que brillan por su ausencia encontrar los sitios os puede llevar un tiempo curioso. Nosotros en la estación nos manejamos con soltura gracias a mi hermana, que ya es una experta, si no otro gallo hubiera cantado.

En Hangzhou pasamos un par de noches en un hotel con encanto. Campos de té, templos y un Parque Natural con algunos paisajes como los que os enseño en las fotos. ¡Simplemente espectacular!

Campos de té

La ciudad de Shanghai tienen sitios muy bonitos. La zona histórica, la concesión francesa y las vistas del skyline del distrito financiero quizás es lo que más os destacaría.

Skyline distrito financiero

La ciudad cuenta con 26,32 millones de habitantes. Así que reconozco que en algunas ocasiones me sentí un poco abrumada con la cantidad de gente que había en todos sitios. Vamos que dicho de otra manera, que me mareé de ver tanto chino. 😉

En general la comida autóctona que probamos nos gustó bastante (con algunas de ellas directamente no me atreví). Cuando estuvimos en Hangzhou además de rico fue muy barato comer. Hubo un sitio que comimos por 20 euros 6 personas.

Centro histórico

Para movernos por la ciudad utilizamos metro y “Didis”. Estos son como los Uber aquí en España.  Funcionan muy bien además de ser baratos  y así te ahorras el tener que negociar con los taxistas los precios.

También estuvimos en el “Fake Market” (Mercado de falsificaciones). Allí si que no te puedes olvidar de regatear.  No les ofrezcas de primera ni una cuarta parte de lo que te piden. ¡No veas cómo inflan los precios!

Centro histórico

En nuestra visita a Shanghai no faltaron tampoco los masajes. Son bastante baratos y muy típicos.  Así que cayeron unos cuantos. También cayeron unos cuantos moratones. ¡No veas cómo aprietan estos chinos!. Tengo que confesar que el último que me di estuvo más cerca de la tortura que de otra cosa. 🙂

La visita al Parque de atracciones Disney Shanghai  nos decepcionó a todos. No era tan grande como nos pensábamos y encima para montarte en cualquier atracción el tiempo medio de espera era una hora. ¡Y eso que fuimos un miércoles! . No sé cómo serán los otros parques de Disney (escuchamos luego que este era el peor), pero desde luego este no cumplió con nuestras expectativas.

Y así fue nuestra experiencia por China. Confieso que Shaghai no fue una ciudad que me enamorara. Me gustaron mucho más las zonas alejadas de la ciudad rodeadas de vegetación y más tradicionales. ¡Será que soy más de la China profunda!  😉

Pero como siempre encantada de haber conocido una cultura tan distinta a la nuestra y de seguir sumando experiencias y recuerdos. De esos que se quedan grabados en la retina para siempre.

Compartir estos momentos con mi familia desde luego es un placer y ojalá podamos seguir haciéndolo durante mucho tiempo.

En el camino de vuelta a casa, y a pesar del cansancio acumulado después de tantas horas de avión, veníamos hablando de cuál sería nuestra próxima aventura…

“Una vez al año, ve a algún sitio donde no hayas estado antes”

Dalai Lama

 

A mis padres, por hacerlo posible.

A la tata Elena y al tito Luís por ser unos perfectos anfitriones. 

Gracias de corazón

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